La pasividad ante el horror

el

Por Anama Narváez

Si no te has leído el libro, no sigas leyendo. Uno de los aspectos que más disfruté fue el ir introduciéndome lentamente en el argumento sin saber a dónde me estaba metiendo. Mejor que no sepas de qué va. Eso sí: léelo, que merece la pena.

Nunca me abandones es uno de mis libros favoritos. No lo releo constantemente, como hago con otros, y tampoco acudo a él de vez en cuando para recordar algún capítulo o alguna escena. De hecho, está en casa de mis padres ahora mismo. Sin embargo, pienso con mucha frecuencia en él, y lo reconozco, escondido, en conversaciones, en películas y hasta en noticias del periódico. Siempre vuelve su historia a mí y me descoloca de nuevo.

Portada de una edición inglesa de la novela.

Supongo que descolocar es precisamente el objetivo de las novelas distópicas. Dejarte ver con qué facilidad la sociedad en la que vives se podría convertir en situaciones que pensamos ficticias.

Normalmente la humanidad sale mal parada en este tipo de historias. Realmente creo que, como colectivo, aceptaríamos con facilidad un sistema como el de Ishiguro, en el que creáramos y después matáramos a personas para nuestro propio bien. Después de todo, vivimos tranquilos torturando y matando animales para nuestro consumo, esclavizando a gente para nuestros productos, traficando con mujeres para abusar de ellas, incluso destrozando los recursos del único planeta que tenemos para obtener beneficios a corto plazo. Utilizaríamos la excusa de que son clones, no personas, como si hubiera alguna diferencia. Pero si estamos hablando de un mundo en el que hemos conseguido clonar a gente con éxito, ¿no se convierten precisamente en ese mismo momento en personas reales?

Puede que haya sido esto lo que más me ha marcado. La pasividad de la sociedad, que aunque no es muy explícita en el libro, está constantemente presente. Saber que esa pasividad sería el comportamiento general de la mayoría de nosotros. Si no los vemos, no existen. Si son clones, no existen. Como en Un mundo feliz, de Aldous Huxley, que ya mencionaba Matías, parece que los humanos estamos programados para seguir al rebaño. Si desde pequeños nos dicen que algo es de una manera, no lo cuestionamos, no reflexionamos ni nos preguntamos el porqué. Y si salimos beneficiados, no queremos saber el porqué.

Imagen tomada del blog losarchivosdegoldstein.wordpress.com

Además, la inquietante serenidad con la que Kathy, la protagonista del libro, se resigna a su destino, me dejó también el estómago revuelto, porque ahí ya no queda casi ficción. Creo que puedo responder a tu duda, Matías, cuando te preguntas por qué los clones no se organizan y se rebelan. Creo que la respuesta podría ser que, como humanos que son, se comportan igual que nosotros, y si desde pequeños los han tratado con desprecio y les han dejado claro su papel en la sociedad, ellos lo siguen. ¿Acaso no está nuestro mundo lleno de gente que debería rebelarse pero no lo hace?

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. matissscc dice:

    Hola Anama, muchas gracias por invitarnos a entrar en el mundo que nos ofrece Ishiguro en este relato, que como tú dices, no dista mucho del nuestro. Gracias por la respuesta que propones a mi interrogante. Probablemente es así, la pasividad es aprendida, introyectada, por siglos de opresión y de educación deformante y despersonalizadora. Lo que no se ve y lo que no es reconocido por los demás no existe y muere. De todos modos pienso que en el alma humana, cualquiera sea la forma como el ser humano haya sido engendrado, hay una semilla de revolución, que brilla tras la mirada, y que en cualquier contexto puede llegar a germinar. Gracias!

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  2. josesscc dice:

    Gracias Anama por ofrecernos un libro que te habla en tantos momentos de la vida. Esa literatura que no sólo entretiene sino que te deja tocado tiene toda mi gratitud. Sobre este aspecto de la rebelión es una pregunta que va naciendo en nosotros, lectores, no en ellos, los protagonistas,al menos en las formas de rebelión que nosotros escogeríamos. Por eso la obra es tan inquietante y creo que muy oriental, porque no condesciende con “nuestras cuestiones” y, por tanto, no nos deja contentos. Recupero aquí la figura de Ruth que creo que moviliza un tipo de resistencia desde su ingenuidad y credulidad. Opino que la novela tiene un tipo de reivindicación de corte más postmoderno, es decir, hecha desde los relatos biográficos no desde las ideologías, desde la perspectiva del individuo no de la estructura social. Nunca diría que es una novela de tesis social y moral, y sin embargo este tema es como un agujero negro, invisible pero con fuerza gravitatoria, en el centro de todo el relato. Gracias Anama y Matías!!!!

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